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EL DILEMA DE LA PALABRA "SALUDABLE"

Rafael Carles


La palabra “saludable” en las etiquetas de los alimentos ha sido a través de los años un término prostituido y vilipendiado a decir no más. Ya cualquier alimento procesado la utiliza como si así pudiera confundir a los consumidores sobre sus propiedades nutritivas.

Los fabricantes de alimentos enlatados utilizan la palabra "saludable" en algunos de sus productos que contienen frutas y vegetales procesados. Pero aquí está el problema. Los alimentos enlatados contienen cantidades elevadas de sal para cumplir con sus estrictas normas de sabor. Por eso, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) ha iniciado una reevaluación del término “saludable” y desde agosto pasado lanzó una petición para desafiar el status quo.

Con ello, la política entra al escenario para que junto con los fabricantes de alimentos, los expertos en salud y el público consumidor lleguen a un punto de común acuerdo. Seguro que juntos podrán evaluar ideas acerca de cuáles son los factores y criterios que deben utilizarse para la nueva definición. Sin duda, a medida que nuestra comprensión acerca de la nutrición evoluciona, así mismo hay que asegurarse que la leyenda de “saludable” en las etiquetas se actualiza.

Entonces, la pregunta es: ¿cómo van a repensar la definición de saludable en las etiquetas? Empecemos por la grasa. Los tiempos de sin grasa (fat free) han ido y venido. Las recomendaciones más recientes de salud pública se centran ahora en el tipo de grasa, en vez de la cantidad. Por ejemplo, el tipo de grasas que se encuentran en los aguacates y los frutos secos son consideradas grasas saludables. Debemos entonces pensar que comer más grasas de origen vegetal y ácidos grasos omega-3 de pescado graso es mejor que las grasas saturadas que se encuentra en la carne y otros productos animales.

La nueva definición de “saludable” también debe incluir los más recientes criterios sobre el contenido de azúcar, que actualmente lo vincula a las enfermedades del corazón y la obesidad. La forma de repensar una etiqueta de alimentos azucarados es simplemente señalando que contiene azúcar y es dañino.

En un mundo ideal, la gente no necesitaría etiquetas para identificar los alimentos saludables. Si la gente quiere comer sano, sabemos que lo mejor es comer muchas frutas, verduras y granos enteros. Y si estamos obligados a comer alimentos envasados y procesados, pues debemos hacerlo en cantidades mucho más pequeñas. Igualmente, no creo que los alimentos empacados y procesados debieran tener etiquetas con declaraciones sobre propiedades saludables, porque como lo dice la gurú en nutrición, Marion Nestle de la Universidad de Nueva York, “esto es intrínsecamente engañosa porque las compañías de alimentos lo utilizan solamente como una herramienta de marketing”.

No obstante, los consumidores necesitamos información en los empaques de alimentos para ayudarnos a tomar mejores decisiones. El consumidor típico toma una decisión de compra en tres a cinco segundos… muy poco tiempo para leer toda una etiqueta. Por lo tanto, una etiqueta con la leyenda "saludable" debe ser actualizada para dar a los consumidores una forma rápida de identificar las mejores opciones en el mercado y una herramienta de información sobre los alimentos que eligen.

Por eso, si es procesado, no puede ser saludable.