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CEREBROS ROTOS

Rafael Carles

 

Recientemente terminé de ver la serie “Broken Brains” del Dr. Mark Hyman. Definitivamente, todos conocemos a alguien que ha sobrevivido al cáncer pero, hasta ahora, nadie conoce a nadie que haya sobrevivido a la enfermedad de Alzheimer.

La muerte no es el único temor que la gente relaciona con esta enfermedad. En sus formas graves, la enfermedad no solo termina en demencia sino que los recuerdos desaparecen, dejan de hablar y sus personalidades se evaporan.

Y, aunque la mayoría de la gente cree que nadie muere por Alzheimer, la realidad es la séptima causa de muerte en Panamá. Un interesante estudio realizado por Norvatis en 2014 aseguraba que existían aproximadamente unas 20 mil personas con la enfermedad y estimaba que la cifra llegará a 47 mil panameños en el 2030.

Algunos hallazgos acerca de esta triste enfermedad:
• 10% de personas de 65 años, 25% de personas de 75 años y 50% (literalmente la mitad) de todos los de 85 años desarrollarán demencia o enfermedad de Alzheimer.
• El proceso es aterrador, progresivo e irreversible, y no existe ningún tratamiento médico exitoso en este momento.
• El Alzheimer realmente comienza en edades tempranas y tarda décadas en desarrollarse y empeorar.

Las buenas noticias, sin embargo, es que ahora sabemos que existe una fuerte conexión entre la salud del intestino y la salud del cerebro. A lo largo de los años, los científicos vienen observando síntomas emocionales, psiquiátricos y de comportamiento desencadenados por problemas en el intestino. Igualmente, con el autismo, han observado la relación entre la flora intestinal y las neuronas cerebrales.

Es inconcebible que uno de cada 60 niños en Panamá tiene un trastorno del espectro autista y uno de cada 40 niños tiene un problema de déficit de atención. ¿Por qué no preguntarnos sobre el hecho que el 95 al 100% de los niños autistas tienen disfunción gastrointestinal o de las razones por el uso irracional de Ritalin para tratar el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)?

Consideramos increíble la cantidad de niños que toman medicamentos estimulantes y las cifras siguen creciendo. Y mientras tanto, los cerebros reventando. Al ver con mente abierta la serie del Dr. Hyman, entendemos el por qué el mundo está como está. Porque al relacionar la salud del intestino con la del cerebro, podemos llegar a la clave del asunto y es que la comida procesada, llena de aditivos, cargada de sustancias, preservantes y endulzantes es la que afecta nuestras neuronas, nuestro centro de recompensa, nuestro cerebro y nuestra capacidad para pensar y vivir. Y hasta que no cesemos el consumo de estos productos procesados, nunca revertiremos la tendencia que todos nos estamos volviendo loco antes de tiempo.